Capítulo 78. El precio de la verdad.
Un murmullo de asombro recorrió la sala, ahogando incluso el zumbido de los focos. Los flashes de las cámaras se dispararon frenéticamente, iluminando el perfil de Axel como si fuera una estatua tallada en hielo. Alicia, sentada en primera fila, sintió cada destello como un pinchazo en la piel.
Las palabras de él resonaban en sus oídos, pero era su cuerpo el que traicionaba su calma: las uñas clavándose en las palmas, el pulso acelerado bajo las mangas del vestido, la garganta cerrada como si