Capítulo 14. Que ella suplique piedad.
El sol de la mañana iluminaba cada rincón del Grand Luxe Hotel, envolviendo la piscina con un resplandor cálido. Alicia se estiró perezosamente en una tumbona, dejando que el calor relajara sus músculos tensos. A su lado, su amiga Lola, que si podía consumir bebidas alcohólicas, sostenía una copa de vino tinto, observando el entorno con una mezcla de admiración y envidia.
—Alicia, tu familia es realmente muy rica —comentó Lola, dejando escapar un suspiro mientras giraba la copa en sus manos—. L