POV de Eira
La luna colgaba baja y plateada sobre el bosque, proyectando largas sombras retorcidas que parecían casi vivas. Guiaba al grupo con cautela, nuestros ojos escaneando cada movimiento en la oscuridad. El rastro dejado por el cazador palpitaba débilmente bajo nuestros pies—un ritmo sutil que mis instintos de lobo podían sentir, como el propio latido del bosque.
La voz de Kai rompió el silencio. “No me gusta esto. Nunca nos habíamos enfrentado a algo como lo que vimos antes. Y ahora… es