No había sido mala idea aceptar la propuesta de Benjamín, el había tratado lo más posible de que no me sintiera incomoda con su presencia y eso lo agradezco demasiado, porque no podría soportar estar siempre incomoda y no solo eso sino que trataba de hablar bastante conmigo para que me acostumbrará a su tono de voz y era lo mejor, porque no podría resistir estar evitándose, por cada ves que pronuncie una palabra.
Y mi familia estaba más que feliz cada día, más cuando Verenice les cuenta que yo