Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO SESENTA Y CUATRO
PUNTO DE VISTA DE SELENE
Me senté en el borde de la cama y miré la pared, obligándome a respirar despacio.
Eran mis padres.
Creí que ya me había resignado a verlos.
El aire de la mañana era fresco al salir de mis aposentos; la piedra bajo mis botas me resultaba familiar, me anclaba. Entrenar siempre ayudaba. Les daba a mis pensamientos un lugar adonde ir que no eran recuerdos, ni duda







