A penas Kara salió del clan Luna roja, la lluvia comenzó a caer a cántaros. Con cada gota que caía sobre su pelaje le hacía preguntarse si eran un presagio. Ella esperaba que fuera la Diosa avisándole que su compañero iba a estar bien. Kara nunca había corrido con tanta urgencia y rapidez, menos a través de los árboles, aunque ya le eran conocidos, pero sabía que debía llegar cuanto antes a la manada, un segundo tarde podría significar demasiado. El corazón de Kara latió con fuerza, solo de pen