Un mes después
El sol comenzaba a ocultarse tiñendo el cielo de tonos naranjas y rosas, pero Kara no se daba cuenta de la belleza del atardecer, ella no podía apartar la mirada de los pequeños que corrían por la plaza. Imaginaba a su propio hijo corriendo con los demás. Se tocó el vientre, que había cambiado y ahora estaba abultado, mostrando a todo el mundo que una vida creía en su interior. Un escalofrío recorrió la espalda de Kara al imaginar lo que podían hacer sus enemigos si descubrían qu