El rostro de Darius perdió el color y su corazón dio un salto dentro de su pecho al ver la escena que estaba frente a sus ojos. El charco de sangre que manchaba el suelo de madera lo obligaba a investigar lo que tanto temía. Un escalofrío recorrió su espalda cuando los pasos de sus guerreros resonaron en el silencio opresivo de la cabaña. Fuera, el viento que aullaba entre los árboles solo traía incertidumbre sobre el alfa. Tenía que verificar que, si era o no la sangre de su compañera, sin emb