88. No quiero perderte
Caius había salido a patrullar los límites norte con Mikael y Vinicio, intentando quemar la frustración que sentía.
Su lobo gruñía en su interior, inquieto, exigiendo algo que lo hacía poner furioso.
El poder Alfa que había heredado al matar a Liam latía en sus venas de manera violenta cada vez más fuerte, más insistente. Lo sentía en cada músculo, en cada respiración, en cada latido. Era como si su cuerpo ya no le perteneciera del todo y lo odiaba.
De repente divisaron a dos lobos solitarios