Elizabeth.-
No dejaba de mirar mi reloj, estaba furiosa era la primera cita del control de mi embarazo y Bastián se atrevía a llegar tarde.
— Diosa –Joel coloca su mano sobre mi rodilla que se movía frenéticamente dejando todo el peso de mi molestia en ella –. Seguro algo se presentó, debe estar enfrentándose con los dueños de las marcas que deben estar furiosos por tu embarazo.
— Tengo derecho a formar mi familia ¿o no? – lo miré casi fulminándolo –. Además, Bastián debería establecer a prio