Elizabeth.-
Abrí mis ojos soltando un gran suspiro y luego una bocanada de aire entró a mis pulmones, ya podía respirar, el olor a alcohol y limpiador se coló por mis fosas nasales.
— ¿Liz? –Escuché la voz de Bastián, no vi su rostro, mi mirada estaba fija en las luces fluorescentes. – ¡Joel va a buscar al médico! – Oí a mi amigo decir sí. –Reina mía ¿Cómo te sientes? –Tenía su mano sobre la mía, lo miré en silencio.
— Estoy en el hospital –Mi voz apenas salió en un susurro –Tengo sed – dejé de