Elizabeth. -
Siento la lengua de Zeus lamiendo mi rostro, con desgano abro los ojos acariciándolo y cuando caigo donde me encuentro abro los ojos, observo las sábanas de seda negra y saltó de la cama.
— ¡Dormí en la habitación de Bastián! –Zeus me mira con su cabecita inclinada, tal vez no me crean y puede que esté loca, pero vi en su mirada algo de diversión por la situación. Escuché el agua de la regadera, así que decidí aprovechar para salir de la habitación, mi imagen al despertar suele es