Cap. 268: Un amor inesperado.
Vera apenas había tenido tiempo de soltar su chaqueta cuando Mara Díaz, dejó la tarjeta electrónica sobre la mesa. El gesto cargado de una autoridad que no pedía permiso irritó a Vera; era su primer día en ese hogar y la socia de Teo se manejaba como si fuera la dueña, recordándole que en Nueva York ella no dictaba las reglas.
—No te quedes ahí parada, Vera. El tiempo es un recurso no renovable y ya hemos perdido demasiado —sentenció Mara, dirigiéndose al vestidor principal sin mirar atrás.
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