Plan de fuga.
Desperté debido al frío y antes de darme cuenta sentí el dolor en mis muñecas y en casi todo mi cuerpo.
Intenté acostumbrar mi vista a la oscuridad del lugar pero fue casi imposible, apenas podía ver lo suficiente para ver sombras indistinguibles.
Mi cabeza latía con fuerza, y había un pitido insoportable en mis oídos.
Me costaba respirar, como si el aire estuviera cargado de algo más que humedad y polvo. La oscuridad era aplastante, tensa.
Me tomé unos segundos para reunir coraje y trata