Llegué a la casa tan cansada, no podía más con el horrible dolor de espalda que tengo. Verga me duele como si me hubiera pasado el metro por encima.
-¿Mami, ya te tomaste algo para el dolor de espalda?
-Mamá, me tomé como dos pastillas ya.
-Vas a tener que ir a médico.
-Creo que mañana voy a pedir el día.
Me acosté en la cama cómo pude y dolió más de lo que pensé. Que horrible es la vejez.
-Acabada a los treinta y cuatro. ¿Qué trabajo le dejaras a la edad cuando llegues a los sesenta?
-C