Por su parte, Karely se hubiera marchado, pero prefirió detenerse para que no se le notara que estaba celosa.
—Oye, Karely, ¿tú qué opinión tienes sobre el jefe? Aunque tú no conociste al que estaba anteriormente, porque prácticamente entraste a trabajar el mismo día que el señor Tristán y supongo que no sabes diferenciar entre un hombre guapo, atractivo y un pordiosero de la calle a los cuales seguramente tú estás acostumbrada. —se burló.
—No tengo ninguna opinión sobre él, personalmente. Solo