Todos voltearon a ver al hombre que se acercaba, cada uno abría paso para que llegara hasta su objetivo.
—¡Ja, ja, ja, miren quién ha venido a rescatar a la princesa! Dime, ¿qué puedes hacer en nuestra contra para atreverte a llevarla por la fuerza?
—Sé que eres su padre. Déjame decirte que no te comparas y jamás te podrás comparar conmigo porque eres un ser asqueroso que no merece tener a una hija tan linda de corazón. —lo retó Tristán.
Karely está llena de felicidad, su rostro lo refleja. Tri