Sin pensarlo dos veces, Karely respondió que estaba dispuesta a casarse. Pero le advirtió que también él correría peligro desde ahora que su padre se entere de que no llegó a dormir a casa.
—Tu padre tampoco llegará a su casa esta noche, no creo que sea tan idiota de molestarte después de la lección que mis guardaespaldas le han dado. Al menos que sea muy descarado. —Comentó.
—Tú no conoces a mi padre. A ese hombre no hay nada que lo pueda intimidar.
Esa misma tarde, Tristán habló con su padre