—¿Para qué me necesitas?—cuestiono John tomando asiento en una de las sillas vacías mientras su padre lo le dirigía una obvia mirada de desdén.
—¿Te molesta que me tome un par de minutos de tu apretada agenda, John?—cuestiono su padre con aire de autoridad, recordando que su hijo siendo más joven había sido muy obediente y por supuesto, sumiso cuando lo hacía enfadar, así que se quiso ver de esa forma, un padre molesto con su hijo, pero lo que él no sabía es que John había cambiado y no solo con