—Y-yo...—Emily se quedó en silencio, recriminándose a sí misma interiormente que se había confiado demasiado cuando se suponía que la gente conocía a Mila por ser, técnicamente, una desgraciada bruja, pero no estaba en su naturaleza ser así, a pesar de que hasta el momento, nadie le había cuestionado específicamente el cambio de actitud, era cuestión de tiempo para que alguien se diera cuenta de que Mila había cambiado tanto como para ser otra persona, literalmente.
—¿Y bien?—insistió Gina mient