Luego de llevar el carrito de comida a su lugar, bajo a la primera planta y se fue directamente a su habitación, un triste espacio de seis metros por cinco, en el que apenas cabían un par de muebles ademas de su cama. Ahi, segura de que nadie la escucharía llamo al número privado de la señora Alessandra.
—¿Diga?— contesto ella de mala gana, realmente odiaba los informes tan largos de Dorothy, pero era la única forma en que podía enterarse de lo que hacía su hija, ademas esa tarde había recibido