—Solo no lo hagas—suspiró y se alejó de la cuna—pero por ahora necesito un favor.
—Por supuesto—respondió Emily y John coloco su mano sobre su espalda para sacarla del sitio, por supuesto, por instinto, ella intentó resistirse, no quería dejar solo al niño, pero como si hubiese llamado a la nana, ella hizo acto de presencia después de darse cuenta de que había más de una voz en la habitación del bebé.
Luego de verla, Emily se resignó a seguir a John, esta vez al tercer piso, un lugar igual d