Por Melina
Nuestro departamento estaba vacío, es decir, con muebles y electrodomésticos, pero ninguna de las dos vivíamos allí, sin embargo, solíamos pasar, para descansar ó usarlo para alguna reunión donde se necesitaba discreción.
Terminó siendo más oficina que otra cosa.
Algunas veces nos escapabamos con Cris y hacíamos el amor en el sillón, sin temor a que escuchen nuestros gemidos o que Ale se despierte.
Estábamos amoldandonos a nuestra nueva vida.
Llamé a mi primo, pero seguía muy pasado