Mundo de ficçãoIniciar sessãoLuego de un día ajetreado en la oficina, sólo puedo pensar en un delicioso baño caliente y un jodido masaje en los pies.
Me quito los tacones en cuanto aparco el coche, maldiciendo cuando decidí ponérmelos, sólo porque combinaban con mi blusa nueva, al principio había parecido buena idea.
Gruñendo, me dirijo al ascensor del fondo (que descubrí correteando a Orange cuando declaró no querer usar pañal) de







