Al día siguiente, cuando Sara bajó al comedor, encontró a Catherine ya ocupando su usual espacio.
Ella viendo que esta mujer silenciosamente ya había preparado una magistral manera de hacerle la vida imposible, se sentó lejos del asiento que siempre solía ocupar al lado de Magnus, pero cuál fuera la sorpresa, Magnus se acercó a ella y se sentó a su lado en un nuevo espacio.
Catherine una vez más quedó como la tonta de la historia. Quedó mirando a la pareja, mientras que Magnus llevara trozos de