Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer se inclina frente a mí y obliga a mi cabeza a mirarla, todo en ella es rojo aparte de su piel. Su pelo, sus labios, su sombra de ojos y pestañas y sus uñas junto con su traje rojo y tacones, que demonios hacia esta mujer trabajando para Lorenzo.
Ella me mira a los ojos y yo le regreso al mirada, ni una sola vez parpadeando. "Ella es una buena mercancia", los dos tipos de los que reconozco del casino, asienten co






