Sabía que no debía dejarse arrastrar por las emociones. Había aprendido, a lo largo de los años, que el control sobre uno mismo era la única forma de sobrevivir en un mundo donde, muchas veces, las reglas las dictaban los poderosos, aquellos que ni siquiera sabían que existían otras personas por debajo de ellos. Pero esta vez era diferente. Los recuerdos, aquellos viejos recuerdos que había creído olvidados, se habían colado, se habían infiltrado, como una sombra que lo perseguía, con una fuerz