꧁ ALEJANDRO꧂
Isabel es un problema. Un problema pequeño, delgado y con los ojos demasiado tercos. Me lo había repetido mil veces: era un trámite, una deuda por cobrar, un nombre escrito en un contrato que me aseguraba ventaja. Y, sin embargo, la muy testaruda encontraba la manera de quedarse en mi cabeza más tiempo del que le correspondía. No lo admití en voz alta. No necesitaba altavoces para mis errores.
Mi despacho olía a cuero y a madera encerada. La tableta abierta escupía columnas de cifra