Le sonó el móvil y, al mirar el identificador de llamadas, comprobó que era su hermana. Rodó los ojos. Genial... Lo más probable era que Sofía se hubiera enterado después que él se lo contó a sus padres.
–¿Qué quieres?
–¡Eres un cabrón y un hijo de puta!– Ladró ella en seguida.
— Dime algo que no sepa.— Farfulló él.
— ¿Cómo pudiste? ¿Cómo pudiste abandonarla así ?, ¡ella espera un hijo tuyo, Hiroshi!
Hiro se sintió un poco incómodo. Desde que su hermana se había enterado de la desaparic