Polos opuestos.
Continuación:
Por un momento, el corazón de Damián se removió ante la súplica de Mauro, sin embargo, volvió a endurecerse casi de inmediato cuando recordó todo lo que había hecho por ellos y cómo había sacrificado parte de su vida para protegerlos y darles todas las comodidades habidas o por haber y, aun así, enviaron asesinos tras él, ignorando todo lo que había hecho.
—Si Dios entiende que tu madre merece vivir, se sanará milagrosamente —le aseguró con frialdad.
—¡Sáquenlo de aquí!, pero no