Todo estaba viento en popa con respecto a la boda, donde a Romeo le gustaba ser un mudo espectador de esos hermosos momentos al ver a su hijo feliz y ya listo para casarse, donde los 3 participaban en la elección de las cosas para la boda.
Romeo suspiro al sentarse en su sofá para beber su taza de café, sintiendo como los mininos se subían al sofá para hacerle compañía.
- Ash tiene suerte que estoy de buen humor, pillos – dijo acariciando las cabezas de los felinos.
- Gaoou.
- Gaooo.
Mencionaro