James deseaba que en ese momento fuera otra persona que lo hubiera golpeado, para responderle de la misma manera, e incluso peor, pero es su padre y no puede faltarle el respeto aunque quisiera.
Charlotte está impresionada con la situación tan caliente, además de aquella mirada fulminante que el señor Brown le dió a ella antes de marcharse junto a Antonela.
—¿Estás bien?— pregunta ella con su voz temblorosa pero, James la ignora, se marcha a su despacho dejándola sola mientras que el niño deja