Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba relajada en la piscina de la casa de Camillo, flotando de espalda, dejando al radiante sol dorarme la piel, escuché los fuertes rugidos en el estómago confirmando una vez más el hambre que me agobiaba, porque a decir verdad no comía desde la tarde anterior; decidí salir de mi relajante baño para buscar algo de comer y beber, no solo para mí sino también para mis hermanos y primos.
—Ya vengo chicos,







