MILA
—Los voy a dejar solos —dice Natalia.
Natalia voltea a verme y sigo sin respirar.
—Piensa bien las cosas, Mila.
—Está bien, muchas gracias—le respondo.
Natalia sale de la habitación, dejándome sola con Maximiliano. Me siento nerviosa con su cercanía, y mi corazón comienza a latir con fuerza.
Maximiliano se acerca a la niña y la carga en sus brazos. Su perfume me impacta, y siento un escalofrío recorrer mi espalda.
—¿Me tienes una respuesta?
—Aún no. Tengo más razones para quedarme que para