Miller nunca había experimentado lo que ese beso le estaba haciendo sentir, era ilógico enamorarse de alguien que apenas conocía, nunca le había pasado algo igual.
—Estoy en el cielo — dijo separándose de Tara y aún con los ojos cerrados, ella estaba igual que él, desorientada y con sus pulsaciones a mil. — Me encantas Tara. — ella solo pudo sonreír y asentir.
—Creo que el sentimiento es mutuo — Miller solo pudo sonreír, mientras su corazón latía muy fuerte.
—Mi padre siempre fue un alcohóli