—¿De mí? Pues no hay mucho que decir, mi madre murió hace unos años — dijo aún con dolor en su corazón.
— Lo siento — dijo Tara de inmediato. Él negó con la cabeza de inmediato.
— No te preocupes, sólo quedamos, mi padre, mi hermano y yo, soy el mayor por tres años, aún estamos solteros y sin hijos. — Tara no le quitaba la mirada de encima, estaba fascinada con el espécimen de hombre que tenía enfrente.
—¿Y ninguno ha pensado en tener hijos? — Miller también tenía la mirada en los de Tara.