La pareja los veía sonrientes, pero igualmente extrañados, porque hasta donde sabían Milo estaba con Sabira.
—Hola — dijo la señora, era muy hermosa, su piel no era tan oscura como la de Milo, mientras que el hombre mayor era la versión exacta de su hombre sólo que con varias años ya encima y algunas canas en su cabello, no pudo evitar pensar que así se vería Milo en unos años, y añoro estar junto a él siempre.
—Hola mamá, Qué bueno que ya están aquí — Milo se acercó a sus padres y los abrazó