Capítulo 145.
Beca no sabía exactamente por qué se disculpaba…
¿por haberlo odiado? ¿por haberse rendido en la noche quinientos? ¿por no indagar más? ¿por haberlo dejado envuelto en las mentiras, en los conjuros y en todas las torturas que estaban por venir?
— ¿De qué hablas? Beca, tú no lamentes nada, quién lo siente soy yo, mi obligación era protegerte. Tú eras mi luna. Tú eres— se corrige— mi luna.
Un silencio lleno de significado aparece en la habitación, y el carraspea para continuar.
— No tengo manad