**ELENA**
Llevé una mano al relicario de sándalo que colgaba sobre mi escote, sintiendo el aroma amaderado mezclarse con el perfume de jazmín. Mi tía Alicia entró a la habitación sosteniendo una diadema de esmeraldas y oro blanco, con los ojos empañados por una emoción genuina que me provocó una punzada de culpa. Ella veía el renacimiento de una Valli; yo veía una fortaleza construida para esconder el fruto de mi noche con el monstruo.
—Estás idéntica a tu madre el día de su presentación en Gin