El segundo día de convención, no fue diferente al primero, su agenda estaba abarrotada, y hoy se reuniría por la tarde con unos ejecutivos de unos viñedos en Francia, que Zia había planificado incluso antes de que viajara.
No había tenido mucho contacto con los demás empresarios por estar pendiente de la empresa en Italia, y por hacer largas llamadas de trabajo con Zia, para que fuese preparando documentos con sus abogados.
Había hablado con Antonella por la mañana, mientras que, con Gianna, ma