Había pasado un tiempo desde que salieron de la ciudad ajetreada y entraron a uno de los barrios de Brooklyn, donde Alison había escuchado vivía la gente millonaria.
Pero el escucharlo se quedó corto cuando ella se quedó observando las mansiones que pasaban por el camino.
En el momento en que llegaron a una especie de entrada con muchos árboles bastante cuidados y podados en el camino, Alison iba abriendo la boca totalmente embelesada, por la belleza de estructura natural que divisaba al pasar