—¿Isabela? —articulé con esfuerzo, pálida como un papel.
Lila me sonrió.
—Él le pidió venir. Llegó aquí hace media hora y se encerró con él. ¿Qué crees que esté sucediendo entre ellos? No sabes cómo me gustaría saberlo.
Volví a mirar hacia el pasillo tras ella, mientras sentía como el sufrimiento se asentaba dentro de mí.
—¿Por qué... no vas y averiguas que será de ti ahora? —aconsejo en mi oído.
Miré a Alan de reojo, él parecía muy confundido, pues no sabía que era lo que Lila me sus