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Me espere hasta que las amigas de Barbara se fueran, necesitaba hablar con ella sobre las dichosas clases, yo ya no quería que ella aprendiera a cocinar, yo podía cocinar para los dos, o llevarla a comer fuera todos los días si eso era lo que ella quería.
— ¿Que tienes? — Me preguntó Barbara sentandose a mi lado en el sofá.
— Nada, solo estaba pensando que no es necesario lo de las clases de cocina, si tú quieres yo puedo enseñarte — Le sugerí.
Y era lo mejor, yo sería muy paciente con ella,