Capítulo 94
Las palabras de David me llegaron como un filo intenso en mi pecho, me negaba a escuchar aquel odio
—Calmate, no puedes hablar así, Bruce te quiere y no tiene la culpa de
—¡La tiene! El y tu querido sobrino, porque ellos pueden tener la vida que yo nunca tendré, siempre seré un inválido.
Los ojos de mi hijo eran un fuego de odio, podía ver la frustración y tristeza en su corazón
Intenté acercarme para darle un abrazo, que el supiera que como madre estaba para el, pero David me dió