CAPITULO 30

guardo silencio y Elena no dejaba de ver el reloj, en eso los guardaespaldas de Elena entraron a la tienda y por ende, todos entraron, Sebastián hablo con el que atendía, “señor, buena tarde, el medidor de tiempo que precio tiene,” el encargado los miro raro y le al paso de segundos les dice, “ha, el reloj, lo lamento jóvenes, peor no está a la venta,” Sebastián confundido, “pero lo tiene en exhibición no?” &

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP