Bruno no estaba de acuerdo con ella. Sabía perfectamente que todo esto era una trampa para que su hermana cayera, y él no iba a ser tan tonto como para dejarla ir directo a la boca del lobo.
—Si sabes que es una trampa, ¿por qué insistes en ir? —le preguntó, molesto y preocupado.
Mariana le respondió con firmeza:
—No lo sé… pero no creo que los secuestradores me quieran a mí, porque saben a qué familia pertenezco. Más bien, pienso que debe ser por algo más… y eso es lo que quiero averiguar prim