Capítulo 116. Belleza única
Mariana todavía mantenía la cabeza agachada, sumida en sus pensamientos sobre qué decir para calmar a ese león enfurecido, dado que cuya mirada amenazante parecía querer despellejarla viva. Después de varios momentos de tenso silencio, ella volvió a levantar la cabeza esperando que él dijera algo, aunque fuera una reprimenda, en lugar de quedarse callado. Sin embargo, al encontrarse con esos ojos fríos, sintió un escalofrío recorriéndola; ella jamás había recibido una mirada tan helada por part