CAPÍTULO 37: UNA CENA FALLIDA.
CAPÍTULO 37: UNA CENA FALLIDA.
Artem se detuvo en seco al ver el comedor transformado en un ambiente romántico, con velas que iluminaban suavemente la mesa decorada con flores. No era algo que esperaba al llegar a casa después de un largo día de trabajo. Sus cejas se fruncieron y su mente se aceleró.
—¿Liana? —preguntó, mirando a su alrededor, pero no hubo respuesta. El silencio solo aumentó su curiosidad—. ¿Liana? ¿Dónde estás?
Se quitó la chaqueta y la dejó sobre el sofá, dispuesto a relajars