CAPITULO 38: DESAYUNO FRIO.
CAPITULO 38: DESAYUNO FRIO.
Liana permaneció en silencio por unos segundos, mirándolo con el corazón latiendo a mil por hora, mientras su mente trataba de procesar lo que acababa de ocurrir. Y aunque su pecho todavía ardía por el rechazo, su orgullo se encendió con más fuerza que el dolor.
—¿Estás seguro de lo que estás diciendo? —le preguntó esperando ver un poco de arrepentimiento.
—Totalmente, Liana, esto es solo lo que puedo ofrecerte.
Ella bufó, la incredulidad cediendo paso a una ira fría