CAPÍTULO 119: CAÍN Y ABEL.
CAPÍTULO 119: CAÍN Y ABEL.
Artem mantuvo su postura, sin mover un músculo, incluso con las armas apuntándole. Finalmente, habló, su voz tranquila, aunque cargada de dolor y resentimiento reprimido.
—Nunca entendí por qué tanta crueldad con mi madre —dijo—. ¿Por qué siempre intentaste destruirme a mí también? ¿Qué ganabas con eso?
Mijaíl hizo una mueca de desinterés. Resopló antes de responder.
—Tu madre… —empezó con un tono despectivo—. Solo era un estorbo. Una mujer débil, que no merecía estar